El Raïm. Quien somos
Este es el blog de un grupo de amigos que, un día glorioso, alumbraron para disfrute y recreo de todos los amantes de la buena mesa y de los mejores vinos (dentro de lo que cabe) una sociedad llamada Cofradía El Raïm de Amigos de la Cultura del Vino y de la Cuina Campellera. Casi nada...
A primera vista lo de Cofradía suena un poco a crespones morados, pechos lacerados y gestos extenuados de dolor, pero de eso nada de nada. Lo de Cofradía es porque cuando nos reunimos, convocados por la promesa de un excalente menú, todos acudimos como buenos hermanos y como buenos hermanos nos comemos el menú sin quejarnos de que a este le han puesto el solomillo mas grande o la copa mas llena y al final, también como buenos hermanos, pagamos todos por igual. Es por eso por lo que nos otorgamos el título de cofrade y algunos, los que dirigen todo el cotarro, además de cofrades los mas pomposos de Gran Maestre, Canciller, Clavero, Faraute, etc.
El Raïm es nuestro emblema. Todos sabéis que raïm, en la lengua que en Cataluña se llama catalá y en la Comunidad Valenciana se llama valenciá, es un racimo de uva y en el racimo los granos está juntos, apretados, como muchas veces, casi siempre, estamos nosotros cuando en una mesa para ocho comensales nos ponen a diez. Además el raïm es una fruta muy dulce y sobre todo es el fruto del que se hace el vino; fijaros pues si tiene simbolismo el raïm. DE modo que, además de ser cofrades, hermanos, somos amigos de la cultura del vino porque no podemos perder de vista que el vino tiene una cultura de origen sagrado que ha ido enriqueciendose a lo largo de la historia. El vino, en la antigüedad, era un Dios. Dyonisos en Grecia y Baco en Roma eran objeto de la mas ferviente devoción religiosa. Y que nadie nos diga que esta religión, la religión del placer, del hedonismo, no es capaz de captar al ateo mas recalcitrante.
Alguno de quienes nos lean se preguntará que es eso de la Cuina campellera. Pues bien, de la Cuina campellera se podría estar hablando sin parar y se podría escribir un libro mas grande que el Espasa y mira por donde todavía no se ha escrito ninguno de manera que ahora tenemos un campo abonado escribir. De momento en este primer contacto diremos que El Campello es un bonito pueblo marinero que tiene unos veintiseis kilómetros de costa con numerosas y acogedoras playas. La mas grande es la de Muchavista, que es continuación de la de San Juan de Alicante; viene después la del Racó de la Sofra y a continuación la de la Illeta. Despues siguen una serie de calas, preciosas todas ellas, como las de Coveta Fumá, Cala Pitera, Venta Lanuza, etc.
A diario, la pequeña flota pesquera, abastece el pueblo con los mas ricos productos de nuestro mar, que tampoco es un mar cualquiera, que es el Meditarraneo, la autopista y asiento de todas las culturas. Esos productos tienen en nuestra lengua nombres que proclaman su exuisitez como llobarro, sorell, molls, mussola, rajá, pagell, congre, marraix, bacoreta, etc. todos los cuales llegan a los restaurantes vivitos y coleando para ser cocinados con las mejores recetas de cuina campellera. Nosotros disfrutamos de todas estas excelencias y las vamos descubriendo a quienes, de alguna manera, se relacionan con nosotros.
Asi, mas o menos, casi podemos afirmar que somos una institución de interés público.
A primera vista lo de Cofradía suena un poco a crespones morados, pechos lacerados y gestos extenuados de dolor, pero de eso nada de nada. Lo de Cofradía es porque cuando nos reunimos, convocados por la promesa de un excalente menú, todos acudimos como buenos hermanos y como buenos hermanos nos comemos el menú sin quejarnos de que a este le han puesto el solomillo mas grande o la copa mas llena y al final, también como buenos hermanos, pagamos todos por igual. Es por eso por lo que nos otorgamos el título de cofrade y algunos, los que dirigen todo el cotarro, además de cofrades los mas pomposos de Gran Maestre, Canciller, Clavero, Faraute, etc.
El Raïm es nuestro emblema. Todos sabéis que raïm, en la lengua que en Cataluña se llama catalá y en la Comunidad Valenciana se llama valenciá, es un racimo de uva y en el racimo los granos está juntos, apretados, como muchas veces, casi siempre, estamos nosotros cuando en una mesa para ocho comensales nos ponen a diez. Además el raïm es una fruta muy dulce y sobre todo es el fruto del que se hace el vino; fijaros pues si tiene simbolismo el raïm. DE modo que, además de ser cofrades, hermanos, somos amigos de la cultura del vino porque no podemos perder de vista que el vino tiene una cultura de origen sagrado que ha ido enriqueciendose a lo largo de la historia. El vino, en la antigüedad, era un Dios. Dyonisos en Grecia y Baco en Roma eran objeto de la mas ferviente devoción religiosa. Y que nadie nos diga que esta religión, la religión del placer, del hedonismo, no es capaz de captar al ateo mas recalcitrante.
Alguno de quienes nos lean se preguntará que es eso de la Cuina campellera. Pues bien, de la Cuina campellera se podría estar hablando sin parar y se podría escribir un libro mas grande que el Espasa y mira por donde todavía no se ha escrito ninguno de manera que ahora tenemos un campo abonado escribir. De momento en este primer contacto diremos que El Campello es un bonito pueblo marinero que tiene unos veintiseis kilómetros de costa con numerosas y acogedoras playas. La mas grande es la de Muchavista, que es continuación de la de San Juan de Alicante; viene después la del Racó de la Sofra y a continuación la de la Illeta. Despues siguen una serie de calas, preciosas todas ellas, como las de Coveta Fumá, Cala Pitera, Venta Lanuza, etc.
A diario, la pequeña flota pesquera, abastece el pueblo con los mas ricos productos de nuestro mar, que tampoco es un mar cualquiera, que es el Meditarraneo, la autopista y asiento de todas las culturas. Esos productos tienen en nuestra lengua nombres que proclaman su exuisitez como llobarro, sorell, molls, mussola, rajá, pagell, congre, marraix, bacoreta, etc. todos los cuales llegan a los restaurantes vivitos y coleando para ser cocinados con las mejores recetas de cuina campellera. Nosotros disfrutamos de todas estas excelencias y las vamos descubriendo a quienes, de alguna manera, se relacionan con nosotros.
Asi, mas o menos, casi podemos afirmar que somos una institución de interés público.
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